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Irlanda | La tierra de los castillos

Actualizado: 6 de ago de 2018


Los castillos son una de las construcciones arquetípicas de la Edad Media en Europa. Residencia y símbolo de poder de los nobles, los castillos proliferaron durante el período de las incursiones vikingas, en la segunda mitad del siglo IX y dejaron una huella tan grande que uno de los reinos europeos más importantes del Medioevo lleva su nombre en honor a estas construcciones. Hablamos de Castilla. Particularmente en Irlanda, fueron los normandos (descendientes de vikingos que vivían en el norte de Francia, en la región que conocemos como Normandía) los que hicieron avanzar el arte de la guerra mediante el desarrollo de los castillos. Y cómo llegan los normandos a Irlanda? En 1066 cruzaron el Canal de la Mancha y conquistaron Inglaterra (el mismo año en que el cometa Halley cruzaba los cielos, hecho que se utilizó como buen augurio para la conquista). Hacia fines del siglo XI las huestes normandas llegaban a Gales, para luego desembarcar en Irlanda y desde el sur, arrinconar a los celtas hacia el noroeste. Tanto en Gales como en Irlanda, los nuevos dueños feudales necesitaban defenderse contra las rebeliones, así que los castillos proliferaron de tal forma que hoy Irlanda, al igual que Gales, ostenta la mayor densidad de castillos por kilómetro cuadrado en las Islas Británicas, un record que podría ser pintoresco en la actualidad, pero que en su momento debe de haber sido un símbolo de opresión.


Nuestra ruta de los castillos de Irlanda surgió en el este, a pocos kilómetros de Dublín, en una localidad muy cercana a la capital. Howth es una península que avanza en el Mar de Irlanda y que fija el límite norte de la Bahía de Dublin, donde descubrimos un tranquilo pueblo pesquero recomendado como estadía para los que quieren escaparse del bullicio citadino pero aún así estar cerca de mismo. Howth cuenta entre sus monumentos con un antiguo castillo de más de ocho siglos, en el que hoy funciona una prestigiosa escuela de cocina. El castillo ha sido la casa de la familia Lawrence, por más de 800 años, y merece la pena pasear por sus parques y comenzar a sumergirte en la época en que vivían estos todopoderosos señores (http://howthcastle.com/). Otra poderosa familia, los Talbot, fueron los dueños de otro castillo situado a unos 12 kilómetros de Howth, en la localidad de Malahaide. El castillo de Malahaide, que hoy pertenece al condado de Dublin, es famoso por sus fantasmas, así que decidimos que lo mejor era permanecer ¡afuera! en sus jardines, que sin duda nos ofrecieron el escenario perfecto para una hermosa tarde de verano entre el cesped y los árboles (https://www.malahidecastleandgardens.ie/). Siguiendo la ruta de poniente, llegamos a visitar uno de los castillos más emblemáticos de Irlanda, de hecho, el mayor complejo de arquitectura normanda que queda en pie en toda Europa. Trim es un pequeño pueblo que recibió atención mundial cuando en el se rodó la película Corazón Valiente, que todos reordaremos por William Wallace, el patriota escocés personficado por Mel Gibson. El castillo de Trim es realmente grande, y te das cuenta de ello cuando realizas un recorrido a lo largo de su muralla. Sin embargo, la mayoría del espacio interno delimitado por ella está vacío, ya que hay mucho terreno hasta llegar a la torre medieval, que se encuentra en el centro del predio de 30.000 m2. ¿El mejor lugar para apreciar esta inmensidad? Luego de una visita de 45 minutos podés acceder al mirador de la torre y pretender, al menos por un momento, ser el mejor de los defensores de tremenda fortaleza, con la diferencia que con lo que apuntamos hoy día es con cámaras de fotos !!!


Los lugares clave donde se erigían los castillos tenían que ver con su defensa, así que Trim está ubicado a pocos metros del río Boyne, que también servía como autopista para provisionar y defender la fortaleza. Dungaire Castle es otro ejemplo de “elección estratégica”, construido hace unos 700 años por la familia Hynes en una lengua de tierra que avanza en un rincón resguardado de la Bahía de Galway, en las afueras de la pintoresca villa de Kinvara. Lo interesante de Dunguaire es que está abierto para que lo recorras y disfrutes de sus habitaciones, sobre todo la gran sala del banquete, donde cada noche se celebra un Banquete Medieval con actores que recitan hermosos temas de la literatura irlandesa e interpretan música tradicional del país vestidos a la usanza de aquella época. Hoy en día los castillos necesitan ser mantenidos así que muchos buscan atraer a cientos de miles de visitantes con las más variadas herramientas de marketing. Por ejemplo, Bunratty, cerca de Limerick y a unos 55 kilómetros al sur de Dunguaire, construido en el siglo XV, ligado a la historia de las familias Mac Namara y O’Brien, fue sometido en 1954 a una importante recuperación cuando se decoraron sus interiores con tapices y mobiliario del siglo XVI. Pero no sólo eso, en el parque que rodea el castillo se creó un complejo formado por casitas de granjas, con sus calles del siglo XIX, y su escuela, pub, tiendas e iglesia.


Luego de visitar tantos castillos no podíamos irnos de Irlanda sin tener la experiencia de vivir en uno de ellos. Wilton fue el elegido (https://wiltoncastleireland.com/). Wilton está situado a unos 20 kilómetros al norte de la ciudad de Wexford, en el sudeste de Irlanda. Construido para la misma época que los otros castillos, 5 familias pasaron por su historia: De Dene, Furlong, Butler, Thornhill y Alcock. Esta última adquirió Wilton en 1695. La fachada que conocemos hoy del castillo data de 1837, pero no exactamente como se veía entonces, ya que en 1923, Wilton fue incendiado por unos 30 hombres armados, y luego de que el actual dueño, Sean Windsor, que creción en las inmediaciones, tuvo un plan: restaurar la ruina a su antiguo esplendor. Años de trabajo llevaron a la conclusión de un ala de dos pisos contigua a la ruina, en cuyo primer piso jugamos a ser los nobles de turno. Desde Wilton visitamos otra posesión de los Butler, el castillo de Kilkenny, hoy en manos del Estado. A diferencia de otros castillos, este tiene una forma de “U”, no cuadrangular, desde donde se abre un inmenso parque en el que te podés cansar corriendo. Y si te gustan las flores, con tan sólo dar la vuelta y entrar por el lado opuesto al parque, podés sumergirte en un delicioso jardín de rosas de todos los colores. Vivir 3 noches en Wilton fue una de las más interesantes experiencias que he vivido. Gozar del buen gusto, las habitaciones amplias, los altos ventanales, los pesados cortinados, largos pasillos, escaleras de emergencia que te llevaban directamente a las ruinas, mullidos sofás, todo en un ambiente de sobrio y de calidad. Pero por sobre todo, haber sido atendidos tan cálidamente por sus administradores y haberle dado a los niños la posibilidad de creer que realmente estaban en un cuento de hadas.


Sebastián

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